22 noviembre, 2005

el Cabezón Sotelo


BREVE COMPENDIO DE HISTORIA ¿latinoamericana?

El Cabezón vende su libro de poemas en una esquina de mucho tránsito, en la Cañada, junto al semáforo. Algunos autos paran; vende algunos ejemplares. Lo conocen por la tele, algún programa hizo un par de notas sobre el ladrón que escribía en su celda.
La mayoría de los autos sigue de largo. A sus conductores no les llama la atención su boina roja, la barba crecida, y mucho menos la mano ofreciendo un libro; es uno más, y son tantos y tantas las esquinas con semáforos…El Cabezón ofrece su libro como otros ofrecen flores o diarios o encendedores, gorras, medias, ajos, ojotas, teléfonos, dólares, banderas, lapiceras, ojos, manos, bocas, culos, cuerpos, vidas…

El Cabezón se escapaba de su celda todos los días con una soga de palabras; ahora está libre y usa las mismas palabras para atar en sus poemas los nombres de todos aquellos que en las esquinas ofrecen flores, diarios, encendedores, gorras , medias, lapiceras, banderas, ojos, manos, culos, cuerpos, vidas…Para que sus nombres queden en algún lado cuando las esquinas se los traguen, cuando algún auto se detenga y los consuma, o cuando algún auto no pare, y los mate.


G. Molina.

2 comentarios:

A. dijo...

eso, pincelazo.
un rasgo, un rastro.
eso.
para curiosos de ver lo de otros ojos.
texto-kodak.
-ahora estoy metido con impresionistas, expresionistas, fauvistas y luministas, y los de la nueva figuración también, y también warhol; sigo avanzando en la imagen, algo hay ahí che-

N. dijo...

Intentando hablar del texto, para no ser autoreferencial, me gustaría dejar aquí un: me gustó!

In Vino Veritas, pero en cerveza también!